La versión 1.2 de diciembre de 2016 ( anterior versión de idioma )
Algunas personas son incapaces de aceptar que no hay vida después de la muerte, ningún mundo espiritual, nada fuera del universo conocido por la ciencia y la historia.
Necesitamos explicar:
a. Muchos de nosotros parecemos tener renuencia a contemplar nuestra propia muerte. Cuando morimos, todo lo que experimentamos desaparecerá. Esto parece tan extraordinario que algunas personas concluyen que nuestra experiencia debe continuar. Pero no lo hace. Las cosas que experimentamos -el mundo fuera de nosotros- continuarán, pero nuestra conciencia de cualquier cosa (en cualquier lugar) cesará.
b. Nuestra influencia en el mundo continúa, en los recuerdos de aquellos que nos han conocido, en las acciones que tomamos en el mundo, y tal vez en nuestras obras y nuestros hijos.
Es una revelación para muchas personas que la vida todavía vale la pena vivir, y todavía vale la pena intentar ser bueno, incluso si no hay vida después de la muerte, ni cielo ni infierno, ni reencarnación.